lunes, 14 de noviembre de 2011

Bernard Pivot galardonado con el XV premio Antonio Sancha


Los nervios afloraban en la joven chica que hacía de traductora en forma de risa entrecortada. No era para menos, Bernard Pivot hablaba muy deprisa y el público era muy exigente. Basta con mencionar que el acto de entrega del XV premio Antonio Sancha se celebraba en la Residencia de Francia. Y es que la presencia de personalidades tan importantes como el Embajador de Francia, el presidente de la Asociación de editores de Madrid, Javier Cortés; o la escritora Carmen Posadas ¡¡impresiona a cualquiera!!
El que no se amilanó ni un segundo fue el galardonado, Bernard Pivot. Después de todo tipo de piropos que recibió, elevó su autoestima al mismísimo Olimpo griego: “después de tanto elogio, cómo yo podría no presumir de mi´”. Pero no lancen sus mentes malvadas a volar ya que luego rebajó el tono diciendo, “soy indigno de recibir este premio”. Después del éxito de sus programas ‘Apostrophes’ y ‘Bouillon de culture’, Bernard Pivot es ante todo un hombre cercano y bromista. Y así lo dejó patente en todas sus declaraciones, como cuando el público estalló en una sonora ovación al sincerarse y decir “que tras los años pasados, los editores madrileños no se hayan olvidado de mí me parece extraordinaire”
La cultura al alcance de todos
En su discurso recordó al fallecido Jorge Semprún con el que compartía diversas pasiones como la literatura o el fútbol. Si todavía viviese, Pivot no tiene dudas de que le estaría acompañando y como añadió “estaría feliz de verme honrado por sus compatriotas españoles en la ciudad donde nació, fue Ministro de Cultura y amaba entre todas”. El galardón premia la labor de Pivot en la difusión de una literatura rigurosa y de calidad de forma divertida y entretenida mediante sus 2 programas en la televisión francesa. Programas a los que asistió una vez Felipe González, como se encargó de recordar Pivot.
Entre el mobiliario se encontraban piezas con mucho glamour como 3 Meninas de bronce o un tapiz de la Revolución francesa pero se echó en falta sillas para sentarse. Tras la entrega de premios, el público pudo disfrutar de vino y aperitivos franceses. Sin embargo, aunque fuese un vino de la Borgoña para este inculto paladar no hay nada mejor que un buen tinto de verano patrio.

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